Y de repente, notas como todo cae, simplemente se encendió una chispa en tu cuerpo, muchas veces inadvertida, que encendió la llama de la incertidumbre y la desgana. Pero no te preocupes, una vez esa llama arde, no hay manera de extinguirla. Centímetro a centímetro te vas sintiendo peor, notas como ese incansable ardor se extiende cada vez mas hasta que ya es parte de ti.
No pretendas apagar algo en combustión, no esa llama, pues no servirá de nada salvo para romperte la cabeza sin llegar a nada. Es simple, déjalo pasar, saber cuando rendirse es una parte crucial de la vida, al igual que tener en cuenta que siempre puedes ganar. En el momento que no quede nada intacto, cuando de todo quede ceniza, será tu momento de resurreción. mientras mas cosas tengas en la cabeza, mas tarde vendrá tu victoria.
No hay comentarios:
Publicar un comentario